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Hagamos un hombre

Es bueno recordar el festival de Shmini ‘Atzeret, que con el favor de HaShem celebramos, disfrutamos y gozamos juntos la semana pasada. La alegría es por tener la Torah y porque con Simjat Torah concluyó el ciclo anual de la lectura de la Torah.
Ahora nuestro gozo está en el nuevo ciclo de lecturas, lo que nos brinda la oportunidad de estudio y aprendizaje de las perashot.

La palabra Bereshit puede traducirse como “En el principio”. Es el comienzo, el empezar algo.

En Bereshit 1:1 se escribe: “En el principio creó Elokim los cielos y la tierra” [lo primero]. y en el verso 26 se dice: “Y dijo Elokim: hagamos un hombre a nuestra imagen y semejanza…”

Bereshit es libro de la creación del mundo y del primer hombre, el primer hebreo.
Es el libro donde el Eterno se manifiesta como el Creador de todo, en magnificencia, grandeza; y Creador del hombre a Su imagen y semejanza. Este es el reflejo, es la definición de Aquel que lo creó.

El hecho de haber creado Elokim un solo hombre, formándolo con el polvo de la tierra, enseña que no debe existir orgullo, desigualdad de origen, linaje, ni casta entre hombres. Nadie podrá llamar a su semejante extranjero, puesto que pertenece como él a la misma tierra [Bereshit 2:7].

¿Por qué Elohim lo creó? y ¿Para qué?
Lo creó “para hacer”, quiere decir para ser un elemento productivo.

Aun en el seno del paraíso, Elokim ordenó al hombre cultivar el Jardín [Bereshit 2:15]; porque aquel que rehúye del trabajo no crea ni produce, entonces deja de representar la imagen del Creador.
La misión del hombre en esta tierra es de seguir perfeccionando la creación de Elokim y será a través de las capacidades de cada uno.

Esto no quiere decir que haya creado gente inteligente para no desarrollar su inteligencia, sino que todo el que trabaja, sea en lo que sea, ya es productivo y está aportando algo en conjunto para bendecir la creación.

El hombre es herramienta útil en Sus manos. Él crea o aporta de acuerdo a la formación y acción que ejerce a lo largo de su vida. Sus capacidades se expresan en el arte, la ciencia, la tecnología, somos importantes para El Eterno.
El conocimiento a aumentado, porque en el hombre existe una motivación Divina por crear, haciendo posible el beneficio a la humanidad de los recursos naturales que HaShem le regalo [Bereshit 1:28-30].

Entonces, el hombre con su libre elbedrío elige qué actividad desempeñar. Transformando la naturaleza en herramienta de armonía y obteniendo la bendición del Creador.
Esta posición privilegiada sobre toda criatura, nos lleva a glorificar HaShem, dando gracias por todas las cosas tan maravillosas que a travez de nosotros son ejecutadas.

A saber, todo el mundo lo creó HaShem, es de Él y Él lo entrega a quien quiera, porque ese es Su deseo.
Es como una empresa en donde todos trabajamos; y las inversiones, la potencialidad de las ganancias, serán con tasas de intereses altas para cada uno de nosotros, si lo hacemos bien [las mitzvot].
De modo que todo hombre que tenga la Torah en sus manos, tiene la elección de hacer los mandamientos o no. Existen riesgos, pero la idea es que deben evitarse.

Elokim te dio una naturaleza semejante de ÉL. ¡Se imagen del Creador!
En lo que emprendas aprende de Elokim para ser bendito. Ser semejante a Elokim, es ser creativo.

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