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Angustia y Errores

¿Quién no ha sentido alguna vez en su vida esa terrible sensación de congoja o aflicción, ante algún suceso que altera nuestra tranquilidad?
Y, ¿quién de nosotros pudiera decir que ha tenido el control total, ante una situación así?

En esta oportunidad, abordaré un tema relacionado con la Angustia.
Tomaré como referencia la Perashah hashabua’ [porción semanal] la cual lleva por nombre Balak. En la cual, se nos narra que Balak hijo de Tzipor, rey de Moab en aquella época; manda llamar por medio de sus emisarios, a Bil’am [Balaam] hijo de Beor; para que maldijera al Pueblo de Israel.
Bil’am, tenía fama de que bendición o maldición que saliera de sus labios, se daba por cumplida. Bamidbar [Números] 22.

¿La razón?
Números 22:2,3 Y vio Balak hijo de Tzipor todo lo que Israel había hecho al amorreo. Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.

El motivo fue, al ver al Pueblo de Israel en gran número y conociendo lo que le había hecho al amorreo, tuvo gran temor. Por consiguiente se “angustió”.
Para hablar de la angustia, es necesario conocer la definición de esta misma. Así que, veamos que nos dice el diccionario [cabe resaltar, que solo utilizaremos esta definición como referencia. No como una oficial]:

Angustia: Del latín angustia [“angostura”, “dificultad”].
La angustia es la congoja o aflicción.
Se trata de un estado afectivo que implica un cierto malestar psicológico, acompañado por cambios en el organismo [como temblores, taquicardia, sudoración excesiva o falta de aire]
.

La angustia puede ser una reacción ante el peligro o ante algo desconocido. Incluso puede sentirse angustia sin una causa precisa. En estos casos, el concepto tiene un significado similar al miedo o la ansiedad.
Todos los seres humanos, en alguna ocasión en nuestra vida, hemos experimentado esa sensación, la cual, nos hace comportarnos o reaccionar de manera muy diferente, a lo que consideraríamos normal.
Ya que, como bien nos dice la definición, empezamos a experimentar cambios en lo psicológico, esto a su vez, se ve reflejado en lo corporal.
Pero lejos de las manifestaciones corporales, existen otras que se reflejan en ciertas actitudes para con los demás. Es precisamente de lo que en esta ocasión quisiera compartirles.
Los errores que se llegan a cometer, por causa del temor que provoca la “angustia”.

Lo que se traduce como angustia en el pasaje de Números, es la palabra hebrea Yakatz, cuya raíz es Kutz.
A la luz de las Escrituras, podemos ver en la vida de Balak, ejemplo del comportamiento, de aquellos que atraviesan por esta situación y no saben controlarla.
Veamos algunos de los errores, que se cometen por esta causa:

1- Dejar que la emoción te rebase y no te permita pensar correctamente.
Números 22:3 Y Moab tuvo gran temor por causa del pueblo, porque era mucho, y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.

La angustia lo llevó a tomar malas decisiones, bien pudo abstenerse de hacer algo en contra de Israel

2- Dar por perdida una lucha antes de empezarla.
Números 22:4 Y dijo Moab a los hijos de Midian; Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el toro la grama del campo.

La emoción nos hace sus presas. Podemos ver al contrincante, más imponente de lo que realmente es.

3- Recurrir a otro para que resuelva tu problema.
Números 22:5-6 Por tanto, envió mensajeros a Bil’am hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo; Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí.
Ven pues ahora te ruego, maldíceme este pueblo…

Esto es incorrecto, cuando lo haces para huir de tu responsabilidad.

4- En caso de necesitar ayuda o consejo, pedírselo a la persona incorrecta.
Números 22:14-16 Y los Príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balak y dijeron: Bil’am no quiso venir con nosotros.
Volvió Balak a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros.
Los cuales vinieron a Bil’am, y le dijeron: Así dice Balak, hijo de Tzipor: Te ruego que no dejes de venir a mí.

Bil’am, un hombre que profería maldiciones o bendiciones, según lo requerían. Aún cuando él se negó en un principio, Balak insistió en llamarlo.

5- Por el temor que provoca la angustia, tratar de conseguir favores a costa de todo.
Números 22:17-18 Te ruego que no dejes de venir a mí, porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo.

Somos capaces de hacer lo que sea, con tal que recibir ayuda.

6- No escuchamos las palabras, de aquellos que tratan de aconsejarnos en cambiar de proceder.
Números 23:5 y 8 Y el SEÑOR puso palabra en la boca de Bil’am, y le dijo: Vuelve a Balak, y has de hablar así…
8 ¿Por qué maldeciré yo al que Elokim no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que el SEÑOR no ha execrado?

En ese momento, Balak debió de haber reconsiderado su actuar.

7- Después de un intento fallido, seguir buscando la solución con el mismo método.
Números 23:11-13 Entonces Balak dijo a Bil’am: ¿Qué me has hecho? Te he tomado para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.
Y él respondió, y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que el SEÑOR pusiere en mi boca?
Y dijo Balak: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual lo veas; su extremidad solamente has visto, que no lo has visto todo; y desde allí me lo maldecirás.

No tan solo recurrió a este método una vez, sino que cometió el error y la necedad de hacerlo, hasta en tres ocasiones.

8- No respetamos lo pactado o acordado.
Números 22:18 Y Bil’am respondió y dijo a los siervos de Balak: Aunque Balak me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de HaShem mi Elohim para hacer cosa chica ni grande.

9- Nuestros planes no resultan como lo deseamos.
Números 23:25-26 Entonces Balak dijo a Bil’am: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas.
Bil’am respondió y dijo a Balak: ¿No te he dicho que todo lo que HaShem me diga, eso tengo que hacer?

En ocasiones, lo que empieza mal, mal termina. En lugar de maldición, que era el objetivo, terminaron bendiciendo a su enemigo.

10- Como resultado, terminar humillado y derrotado.
Números 24:14-15 y 25 He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo, por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. Y tomó su parábola y dijo:…
25 Entonces se levantó Bil’am y se fue, y volvió a su lugar; y también Balak se fue por su camino.

Experimentamos el fracaso.

Así que, no permitamos que la “angustia” se apodere de nosotros, experimentemos en cabeza ajena, para no cometer los mismos errores que Balak. No solo él, también, la gran multitud de gente, que a falta de un conocimiento, comete estos mismos.
Pero, ¿cómo dominar la angustia?
Algunas de las técnicas y recomendaciones personales, para trabajar con los pensamientos que nos angustian, son:

1. Reconocer y aceptar nuestra ansiedad o angustia.
2. Detectar los pensamientos que nos provocan dicha angustia.
3. Analizar su veracidad, cuestionándonos honestamente, qué tan real y objetivo, es lo que estamos pensando.
4. Detener esos pensamientos.
5. Distraernos haciendo algo que nos gusta y/o pensar en otra cosa.
6. Cambiar el locus de control.
7. Respirar.
8. Relajarse.
9. Hacer ejercicio.
10. Aprender y darse permiso para reírse y divertirse.

Pero por sobre todo, el único que puede darnos dirección y ayuda es el Santo Bendito Es, [HaKadosh Baruj Hu].
En ocasiones, cuando recibimos corrección departe de Él o de cualquier autoridad, podemos sentirnos angustiados. HaShem nos insta a no caer presas de esta emoción.
Proverbios 3:11-12 No deseches, hijo mío, el castigo del SEÑOR; ni te fatigues de Su corrección;
Porque el SEÑOR castiga al que ama y quiere, como el padre al hijo.

¡Shabat Shalom!

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