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Behar: Riqueza y Pobreza

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Riqueza_&_pobreza

Introducción

En este Shabat tenemos la gran bendición de leer y estudiar la perashah Behar, que se puede traducir como “en el monte”. En esta porción, se presentan temas muy interesantes como el de la Shemitah, conocida comúnmente como “año sabático” o “año de reposo”, debido a que seis años se trabajaba la tierra y el séptimo se dejaba descansar, es decir no se cultivaba.
También se presenta el tema del Yovel conocido como el “jubileo”, en el que cada 50 años, se dejaba reposar a la tierra. Además de que las propiedades que habían sido vendidas, regresaban sus dueños originales. De igual manera, se liberaba a los esclavos.
Estos temas evidentemente están relacionados con la economía, puesto que tiene que ver con la producción de la tierra.
En esta perashah, encontramos un pasuk que se relaciona directamente con este tema:

Vaikra (Lev) 25:35 “Si tu hermano empobrece y se allega a ti, tú lo ampararás. Como peregrino y extranjero vivirá contigo / veji yamuj umatah yado ‘imeja vehejezakta bo guer vetoshab vajai ‘imo.

De este pasaje vamos a iniciar con un análisis económico, relacionado con la pobreza y la riqueza. Aquí el Eterno nos da un mandamiento de carácter humanitario; si un miembro del pueblo llega a la condición de pobreza, tenemos la mitzvah -precepto- de ampararlo y ayudarlo, además nos compromete a no ser indiferentes ante ello.

Sabemos que la cantidad de pobres en el mundo es muy grande; tan solo en nuestro país, se encuentra muy elevada. En un artículo publicado por el periódico Universal, se proporcionan los siguientes datos del Coneval (Consejo para la Evolución de la política de Desarrollo Social) que dice:
En México viven 53.3 millones de pobres, revela Coneval
Mariana León e Ixel González|, El Universal|12:40 Ciudad de México | Lunes 29 de julio de 2013

Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval, indicó que entre 2010 y 2012 aumentó la pobreza en el país, al pasar de 52.8 millones a 53.3 millones de personas. Según el Coneval, entre 2010 y 2012 aumentó la población cuyos ingresos estuvieron por debajo de la línea de bienestar, situada en mil 125 pesos por persona al mes, en zonas urbanas, y en 800 pesos en zonas rurales.

Este articulo nos muestra que hay una gran cantidad de pobres es nuestro país, más de la mitad de los mexicanos tienen graves problemas económicos. Es interesante, además analizar que el Coneval califica a una persona pobre mediante el parámetro de ingresos mensuales, si se gana menos de $1,125 mensuales por dependiente económico, se es pobre. Por ejemplo: si un jefe de familia formada por su esposa y 2 hijos que no perciban ingresos, debe de ganar un mínimo de 4500 pesos mensuales para no ser considerado como pobre, si usted gana más de esto entonces esta del lados de los ricos.
Observamos que el número de mexicanos que están por debajo de la “línea de bienestar” es muy grande, ¿será culpa del Gobierno? ¿Culpa del Eterno? Hay quienes dice: Si hubiera dios, no hubiera pobreza y si existe dios es muy malo, debido a que permite que exista tanta pobreza en el mundo.

Desarrollo del tema

Un judío debe de tener un concepto bien claro, la pobreza no es culpa de los gobiernos, ni de las sociedades, ni sus padres, ni mucho menos del Eterno, un judío, cuando empobrece no debe de buscar culpables, el único culpable es uno mismo.

Mishle (Pro) 28:19 El que labra su tierra, se saciará de pan: Mas el que sigue los ociosos, se llenará de pobreza.

La Torah nos ordena a trabajar, seis días trabajaras y harás toda tu obra. El hombre que trabaja no tiene por qué ser pobre, por lo tanto es nuestra flojera, nuestra pereza, nuestras irresponsabilidades, fallas en la administración, las que nos llevan a esta condición, nosotros somos los culpables.

Por otro lado, hay una situación que es interesante analizar, si una persona que es trabajadora y responsable pero a pesar de ello le va mal y empobrece ¿Por qué para esto? ¿Qué debemos hacer?
Leamos el siguiente pasaje de Shlomo hamélej -el rey-:

Kohelet (Ecl) 7:14 Cuando te vaya bien, sé feliz; y en el día del mal considera. Elohim hizo lo uno y lo otro. Por tanto, el hombre no descubre lo que le traerá el futuro.

La enseñanza es la siguiente “si estamos bien, tenemos que ser felices, pero cuando nos vaya mal debemos de considerar” ¿Qué debemos considerar? Nuestros actos, nuestra conducta, si estamos cumpliendo con la voluntad del Eterno o no.
En forma de Mashal (ejemplo) “Cuando una persona se desmaya, en necesario regresarlo en si mediante golpes o cachetadas, echarle alcohol o agua, y si de plano no regresa “en si” se le aplican descargas eléctricas.
Cuando el Eterno quiere que regresemos “en sí”, que reaccionemos, nos da golpes y si estamos muy graves nos va a dar descargas eléctricas, es decir situaciones difíciles.
Es importante entender la parte del pasaje que dice “Elohim hizo lo uno y lo otro” sin lugar a dudas, si el Eterno nos lleva a la pobreza (lo ‘alénu -no a nosotros-), como judíos, debemos de considéralo como “un jalón de orejas” y analizar en qué aspecto estamos fallando y corregirlo de inmediato. Evidentemente debemos de considerar que ese “jalón de orejas”, nosotros lo propiciamos.

De las dos condiciones: riqueza y pobreza ¿En cuál te gustaría estar? Seguramente tu respuesta es la riqueza, es válido anhelar ser rico. Ahora bien, si consideramos que la riqueza se mide con dinero, te pregunto ¿Con cuánto dinero te considerarías rico? Con tal vez dos, tres, cuatro, cinco millones de pesos o ¡dólares! Pero también la riqueza se puede medir a través de bienes materiales como: terrenos, casas, empresas, negocios, automóviles, haciendas, oro, plata, etc. ¿Qué te gustaría tener? Te invito a meditar tu respuesta.

Nuestro pueblo Israel cuando salió de Egipto, después de estar esclavo 400 años, se relata en la Torah, que salió con gran riqueza, cumpliéndose la promesa del Eterno dada a nuestro padre Avraham

Bereshit (Gén) 15:14 “Pero Yo castigaré a la nación a quien servirán. Después saldrán con grande riqueza.

Y así ocurrió:

Shmot (Éxo) 12:35 Y los israelitas hicieron conforme a la orden de Mosheh. Demandaron de los egipcios objetos de plata y de oro, y vestidos.
Shmot (Éxo) 12:36 Y el Señor dio gracia al pueblo ante los egipcios, y les dieron cuanto pidieron. Así despojaron a los egipcios.

Nuestro pueblo después de experimentar la esclavitud y la pobreza, ahora era libre y rico, después de cruzar el mar rojo, continuaron su camino, andando por el desierto durante tres días sin encontrar agua.

Shmot (Éxo) 15:22 Mosheh condujo a Israel del mar Rojo al desierto de Shur. Y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.

El pueblo tuvo sed y tenía la necesidad de tomar un vaso de agua, si, un simple vaso de agua para sobrevivir. A pesar de que tenían una gran riqueza, requerían de algo tan simple para vivir. La enseñanza aquí es, si adquirimos riquezas, corremos el riesgo de olvidar de la cosas simples de la vida, podemos llegar a un punto de perder la esencia de ella misma.
Aun cuando tengamos dinero, hay que recordar que ello no nos quita la sed, no nos da el oxígeno; no podemos comprarnos una mano, un pie, un ojo, ni mucho menos la vida. Nuestro pueblo tenía mucha riqueza, pero no podía sobrevivir sin un simple vaso de agua. Analicemos un momento y abramos bien los ojos, lo que tenemos, nos permite ser ricos, te pregunto ¿Cuánto vale tu ojo o mano? ¿Cuánto vale tu esposa o esposo? ¿Cuánto valen tus hijos? Sabes una cosa, eres ¡multimillonario!

Nuestro pueblo siguió caminando y llegó a un lugar que se llama Marah “amargura”.

Shmot (Éxo) 15:23 Llegaron a Marah, y no pudieron beber el agua de Marah, porque era amarga; por eso la llamaron Marah (amarga).

Las aguas de Mara les fueron amargas, ¿Por qué? El pueblo recién salido de Mitzráim y tras experimentar la esclavitud, arrastraban en sus almas muchos sentimientos negativos, idolatrías, miedos, rencores, frustraciones, etc. Una persona así, hasta el agua le sabe amarga, y no porque lo sean precisamente, sino que su condición, los sentimientos que carga, hacen que así sea. Y no solamente el agua, sino todo lo que tiene, les es amargo, es decir vive quejándose de todo, que hace calor, que hace frío, que llueve, que hace viento, todo el tiempo quejándose, todo le parece mal.
Una persona que vive con miedo, con la incertidumbre de perder su trabajo, su negocio, su empresa y dice ¿De qué voy a vivir si me corren del trabajo, si quiebra mi negocio? Esa persona no disfruta de la vida, no disfruta de lo que tiene, vive para trabajar y no trabaja para vivir. Se pasa la vida preocupada por prepararse para vivir y no vive. Lo mismo le ocurre a una persona que tiene en su alma envidias y rencores, no disfruta de la vida, la vida le sabe amarga.

Kohelet (Ecl) 5:17 Demás de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho enojo y dolor y miseria.

Al pueblo de Israel, a nuestro pueblo, el Eterno le dio todo durante su paso por el desierto: una nube que los protegía del sol durante el día, una columna de fuego que los calentaba durante la noche, tenían la roca que les daba agua y los seguía, sus ropas no se desgastaba e incluso crecía con ellos, no tenía que lavar ni planchar, como alimento tenían el man -mana-, ese alimento celestial que caía todas las mañanas excepto el Shabat; que según la tradición de nuestro pueblo, adquiría el sabor que ellos quisieran. Querían pollo, el man adquiría el sabor a pollo, etc. ¿Qué les faltaba? Y por si fuera poco, tenían de jajam -sabio- y rabino a Mosheh rabeinu – nuestro rabino-, quien les enseñaba la Torah, Baruj HaShem, estaban viviendo mejor que en un hotel de cinco estrellas, con un confort total y a pesar de ello, ¡increíblemente, se quejaron!

Bamidbar (Núm) 11:4 Los extranjeros que iban con ellos tuvieron un vivo deseo, y los israelitas volvieron a lamentar: “¡Quién nos diera a comer carne!
Bamudbar (Núm) 11:5 “Nos acordarnos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos.
Bamidbar (Núm) 11:6 “Y ahora nuestro ser se seca, y nada vemos sino maná”.

Bamidbar (Núm) 11:10 Mosheh oyó al pueblo que lloraba por familias, cada uno a la entrada de su tienda. Y el enojo del Eterno se encendió en gran manera. A Mosheh también le pareció mal.

Amados aprendamos de esto, tenemos muchas cosas preciosas y hermosas en nuestra vida, de mucha valía y a pesar de ello nos quejamos, no sabemos apreciar lo que tenemos, de tal manera que podemos pasar toda nuestra vida en quejas y más quejas, sin ver lo precioso que tenemos.

El Eterno se enojó en gran manera, por aquellas quejas y los llantos del pueblo. No provoquemos que el Eterno se enoje contra nosotros, por nuestras quejas y lamentos sin razón.

Recordando aquella pregunta que te formule ¿Con cuánto dinero te considerarías rico? Seguramente si tuvieras esa cantidad de dinero, dirías que aun necesitas más, que eso que anhelaste no es suficiente y deseas más, la persona que tiene mil pesos, cuando los tiene quiere dos mil, la persona que tiene un carro, cuando lo tiene quiere uno mejor o tal vez otro. Así actuó el pueblo de Israel, tenían todo pero ellos anhelaron más, ahora querían carne, el Eterno les dio carne, y aun así quedaron insatisfechos.

Kohemet (Ecl) 5:10 El que ama el dinero, no se saciará de dinero. El que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

Kohelet (Ecl) 1:8 Todas las cosas son más fatigosas de lo que el hombre puede expresar. Ni los ojos se hartan de ver, ni los oídos de oír.

Alejandro Magno, aquel gran emperador griego, formo un gran ejército con el objetivo de conquistar el mundo. Él quería que todo, estuviera bajo su mando, dominarlo política, religiosa y económicamente. Inició con gran éxito su objetivo, ganando importante batallas en Europa, continuó por Asia y África, llego incluso a derrotar al gran imperio Persa gobernado por Ciro el grande. Sus conquistas abarcaron Europa, África, Asia, la parte lo que hoy se llama medio oriente, Babilonia, etc. Después de todo eso, aún no satisfecho, continuó su conquista por la India. En su paso encontró una ciudad muy peculiar, la ciudad de las mujeres, únicamente podían vivir mujeres en esta ciudad. Cuando estaba por atacarlas, recibió consejos de sus generales, esta ciudad no conviene que la ataques, si te derrotan será de muy mal prestigio para ti y si ganas no será importante y prestigioso ganarle a solo mujeres. Alejandro hizo caso de los comentarios y únicamente mando que aquellas mujeres le dieran un pan, quería probar el pan de aquella ciudad. Las mujeres le aventaron sobre las murallas de la ciudad un pan de oro, cuando lo quiso comer, dijo: este no lo puedo comer, manden un pan de harina, las mujeres le contestaron ¿acaso no hay panes de harina en Grecia que te llenen? ¿Acaso has matado a mucha gente para llegar aquí por un pan de harina? Te damos un pan de oro porque seguramente en Grecia no hay oro y vienes a buscarlo aquí. Alejando escribió en los muros de aquella ciudad: gran lección he recibido aquí, he actuado tontamente.

Kohelet (Ecl) 6:7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su alma no se sacia

Las cosas que tenemos no nos llenan y buscamos más y en ocasiones cometemos muchas injusticias para obtenerlas y cuando las tenemos, nos damos cuenta que todas esas injusticias o actos indebidos, no valieron la pena, porque aún quedamos insatisfechos.

Permítame ahora hacer un análisis, tratando de responder a esta pregunta ¿Cómo estar satisfecho con lo que se tiene? Que el producto de su trabajo, esos mil o dos mil pesos que gane, le llenen. Que su casa, su auto, su trabajo, y con su esposa e hijos, usted quede totalmente satisfecho con ello y lo disfrute de tal manera que ya no tenga quejas de nada.

Les voy a contar un Mashal (Ejemplo o parábola):

En un cierto reino, la princesa hija del rey fue secuestrada por unos malhechores, quienes amenazaban al rey con matarla, si no les daba una fuerte cantidad de dinero. Un joven campesino del reino, con gran astucia y valentía, logró salvar a la princesa y la llevo al castillo del rey, sana y salva. El rey a manera de agradecimiento le ofreció la mano de la princesa. Él, después de muchas ideas encontradas, aceptó casarse con ella. Llegó el momento de darle un regalo a la novia, a la princesa, a la hija del rey, acostumbrada a los lujos y a la elegancia. Entonces el joven campesino llenó un costal de pepinos de sus tierras y se los llevó a la princesa como regalo. La princesa al ver los pepinos, no le entusiasmó en lo más mínimo, evidentemente que ese regalo no cubría sus perspectivas. Entonces el joven campesino, pensando en satisfacer a la princesa, llenó una canasta de frutas de su huerta, naranjas, manzanas y plátanos, y se la llevo a la princesa, que al recibirlo, nuevamente no cubrió sus expectativas e incluso causó cierta molestia en ella. El rey le aconsejó al campesino darle un regalo de lujo, como un collar o un anillo de oro. El campesino entonces vendió unas tierras y compro un precioso collar de oro, se lo llevo a su novia. La princesa, al ver el hermoso collar de oro, se alegró mucho. Por fin con ese regalo de lujo el campesino consiguió llenar y satisfacer a la princesa.

Veamos entonces: el rey es el Eterno, la princesa hija del rey es nuestra alma, el campesino es nuestro cuerpo.

Nosotros estamos formados por una parte que le pertenece al Eterno, que es nuestra alma y otra terrenal, es decir física, nuestro cuerpo.

Bereshit (Gén) 2:7 Formó, pues, HaShem Elohim al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente.

El Santo Bendito Es, depositó en nuestro cuerpo, un pedacito de Él, por decirlo de alguna manera. Nuestro cuerpo quiere satisfacer a la novia, que es nuestra alma; y saben una cosa, queremos satisfacer a la princesa con pepinos y naranjas, es decir con elementos materiales: dinero, comida, vestidos, casas, carros, sin saber que ella no está acostumbrada a ello, la princesa está acostumbrada a cosas elegantes que hay en el castillo del rey, es decir en los cielos de donde viene. La forma de llenar a nuestra alma es con los elementos que la acostumbró el Eterno, el Rey, su Padre.
¿Cuáles son esos elementos? Aquellos que son propios del Carácter del Eterno. (Escuche estas conferencias de nuestro Rab Mijael Avila shlita, para conocerlos a detalle): Amor, bondad, justicia, misericordia, paz, etc. Estos elementos llenan nuestra alma.

Tehilim (Sal) 63:5 Mi alma quedará satisfecha como de meollo y de grosura, con labios de júbilo te alabará mi boca.

La alabanza al Eterno, los rezos, el estudio de Torah y su práctica, llenan a nuestra alma. Cuando la dejamos satisfecha, entonces los elementos físicos los disfrutamos a plenitud y como nuestra alma se encuentra satisfecha, no habrá queja alguna por las circunstancias físicas.

Mishle (Pro) 13:25 El justo come hasta saciar su alma: Mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.

Una persona que hace justicia, que es un elemento propio del carácter del Eterno, la justicia llena su alma, entonces al comer quedará satisfecho y en general así sucede con todos los elementos físicos que tenga, lo llenarán, estará contento con sus carro, su casa, su trabajo, su esposa, con el clima, con la política, etc.

Conclusión

Cuando el pueblo de Israel se queja por su deseo de comer carne delante de Moshe rabeinu y del Eterno, Él da una solución que aparentemente es muy extraña.

Bamidbar (Núm) 11:16 Entonces el Eterno dijo a Mosheh: “Reúne a 70 varones de los ancianos de Israel, que tú sepas que tienen autoridad entre el pueblo y que son principales. Tráelos a la entrada de la Tienda de la Reunión, y esperen allí contigo

Bamidbar (Núm) 11:25 Entonces el Eterno descendió en la nube, y le habló. Tomó del Espíritu que estaba en él, y lo puso en los 70 ancianos. Cuando el Espíritu posó sobre ellos, profetizaron, pero no volvieron a profetizar.

El Eterno, al ver que el pueblo se quejaba por la falta de carne, dijo: está bien les voy a dar carne, pero aun así no van a quedar satisfechos, aun cuando les salga la carne por sus narices, ellos necesitan estudio de Torah, entonces mando a Mosheh a nombrar 70 varones para que le ayudaran a enseñar e instruirles en Torah, estos varones profetizaron y llenaron el alma del pueblo y posteriormente el Eterno les da carne.

Si usted quiere ver a su esposa e hijos felices, preocúpese primero por llenar su alma, en darle los elementos celestiales tales como: el amor, la bondad, la alegría, la paz, la alabanza al Eterno, el estudio, enseñanza y práctica de la Torah, etc. Estos elementos llenarán su alma y entones la comida y todos los elementos físicos que usted les dé, los dejará satisfechos.

Shabat Shalom!

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