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Nuestro corazón en la tefila

Rosh Jodesh Nisan

Tema: Nuestro corazón en la tefila

1 de Nisan de 5768
6 de Abril del 2008
Bamidbar / Numeros 28.1 – 15

Yosef Avimael ben Ariel
en honor a su bar Mitzvah
Sinagogas Bet Haderej

Introducción

En el pasuk 11 de nuestra lectura, podemos entender que el Eterno ha solicitado una ofrenda especial para cada Rosh Jodesh-luna nueva-, como lo es el día de hoy. Así que ése es el motivo de esta Perashá especial. Sin embargo, debido a que en este tiempo no contamos con el Beit Hamikdash – Tempo en Yerushalayim-, no podemos ofrecer esta ofrenda y es el deseo de nuestro corazón que pronto sea levantado para cumplir con estos mandamientos. De hecho, los korbanot no pueden ser ofrecidos hoy en día debido a este triste motivo, pero  sí hay algo que podemos ofrecer al Eterno, y es éste el tema de esta drashá: nuestro corazón a través de la Tefilá-oración-.

Para explicar esto, tomaré como base las enseñanzas de nuestro amado rabino, Mijael ávila, quien ha dictado una serie de conferencias concernientes a la Tefilá y ha abundado en detalles apoyándose tanto del Tanak (TNK) como del Brit Jadashá (Pacto Renovado).

Enseñanza

En la lectura de nuestra porción especial, leemos que El Eterno le habla a Moshe y le indica  “Ordena a los Hijos de  Yisrael…” Y, en principio estas palabras son de un alto significado ya que se resalta que fue dicho 1).- a Moshé, 2).-que era una orden, no una opción, y 3).- es una indicación única y exclusivamente para los Hijos de Yisrael, para ninguna otra nación más. Y agrega, además, HaKadosh Baruj Hu-El Santo Bendito Es-: “para ser aceptada con agrado por MI”. Y, como todo en la Torah, qué importantes son estas palabras pues con ellas, El Eterno le indica a Moshe la forma en la que se ofrecerán los korbanot por la mañana y por la tarde, aunado a los korbanot que se ofrecerían en shabat y en Rosh jodesh, dando indicaciones precisas para que fueran aceptadas con agrado por El, de otra forma, no podría ser.

En este día, como  he dicho, quiero hablarles de la Tefilá de Shajarit y la Tefilá de Minjá, que están reflejadas en los pasukim, Et-hakeves ejad ta’aseh vaboker ve’et hakeves hasheni ta’aseh beyn ha’arba’im. / El un cordero lo ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás entre las dos tardes. Tefilot-rezos- que hacemos tanto en los días de la semana, como en Shabat. Mientras los kohanim, efectuaban los korbanot, Am Yisrael efectuaba estos rezos, porque no solo se ofrecía el korban como tal, sino también el pueblo `participaba con su Tefilá delante del Eterno. De esto, como hemos subrayado antes, hoy solo queda mientras no tenemos Templo, la Tefilá.

Está escrito en Devarim-Deuteronomio- 6:13 Y a él servirás, y a través de la tradición oral de nuestro pueblo, nuestros sabios de bendita memoria enseñan que este servicio consiste en la Tefilá, como dice el pasuk “… y para servirlo con todo tu corazón” (Devarim-Deuteronomio 11:13) ¿Que servicio se realiza mediante el corazón? El rezo (Taanit 2ª). Este precepto debe observarse por hombre y mujeres en todo lugar y en todo tiempo.

La Tefilá, dice rabí Mijael ávila, es la oración con estructura y orden, que persigue como fin la Exaltación del Eterno. Para hablar más propiamente, la Tefilá tendría que traducirse como rezo, ya que se lee, y se repite de acuerdo a los horarios establecidos.

Retomando  lo dicho al principio, quisiera resaltar que la Tefilá es un mandamiento, un precepto para los hijos de Israel, como fue indicado. Y que está dicho en las Kitvei Hakodesh-Sagradas Escrituras-, Tehilá-Salmos- 112:1 Dichoso el hombre que teme a Adon-i, y que desea mucho sus preceptos, y nuestros sabios, de bendita memoria, enseñan que cuando dice “que desea mucho sus preceptos”, se refiere a los preceptos en sí, por el amor y la obediencia al Santo Bendito Es, y no que desea la recompensa de sus preceptos. Así que no basta con hacer el rezo en la Beit Hakneset-casa de reunion- como un cumplimiento a la obligación que todo Hijo de Yisrael tiene de servir al único con el corazón.  Tiene que hacerse así, de otra forma, la Tefilá sería ruido, palabras sin sentido; debe incluirse el corazón, con suma concentración, dicen nuestros sabios, como si estuviéramos literalmente delante del Eterno. Si no lo hiciéramos así, caeríamos en el reclamo de Yeshayahu hanebí-profeta- cuando dice “este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí”.

Hoy es un día muy especial para mi vida, porque es la primera vez que uso los tefilin y el talit, el cual es un honor portar debido a la santidad en primer lugar de los tefilin y del talit. Tanto tiempo deseándolo, y hoy se ha hecho real este sueño, por lo cual le agradezco al Eterno. Ambos objetos, el talit y los tefilin están relacionados con este servicio del corazón del que hablamos. El talit, en sus Tzit tziot, contiene los 613 preceptos del Eterno; se le conoce como el manto de oración, con el que nos envolvemos para dirigirnos al Santo, bendito Es. Y los Tefilin, como ha enseñado nuestro rabí Mijael, son un objeto mediante el cual el Eterno nos enseña que uno debe tener sus palabras atadas a nosotros, como está escrito: Uqshartám leót äl yadéja vehayú letotafót ben ënéja / Y las atarás como señal sobre tu mano y serán por recordatorio entre tus ojos Devarim-Deuteronomio 6:8. Y cuando dice, por recordatorio, es que uno debe recordar y decir las palabras del Eterno que son una realidad sobre nuestra vida. Atar, la retzúa a nuestra mano, cerca del corazón (siete vueltas en el brazo, que representa las 7 palabras de la Tehilá-Salmos- 145: poteaj et-yadeja umasbiyä léjol Jhay ratzón- abres tu mano y colmas de bendición a todo ser vivo, es tener una comunión íntima con el Eterno, ser abrazado por sus palabras, piénselo así: ATADOS A éL, por amor. ésa es la única razón que debe movernos a hacer la Tefilá: el amor. Está escrito en el Shemá: Veahabtá et Adon-i elohéja vejol lebabejá, ubjol nafsehajá ubjol meodeja / Amarás a Adon-i tu Eloh-m con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Porque la Tefilá es parte de la vida judía. El cumplimiento de la Torah es lo que nos hace judíos, ya lo sabemos, pero esto está intrínsecamente ligado al cumplimiento del mandamiento más grande, que es el que acabamos de enunciar.

El Eterno nos ha dado la tefilá como un medio para conocerle por lo que es nuestro deber como judíos hacer tefilá todos los días porque El nos ve en todo momento y El jamás dice, como muchos de nosotros: “hoy si, pero mañana no” o “es que me da flojera”,etc. El Eterno está con nosotros todo el tiempo, a cada instante, ya que cuando salimos de casa, en la escuela, con nuestros amigos, con nuestros padres, en la sinagoga El Eterno nos cuida y nos protege: él es el Shaday, Shomer Daltot Yisrael-El guardián de las puertas de Yisrael-, El Eterno ama a su pueblo como nos lo muestra a través de toda la Torah.

En alguna parte leí un relato que podría ilustrar esta situación, mas o menos decía así: “Un varón judío que debido a su empleo tenia que portar grandes cantidades de dinero consigo y que todos los días salía muy de mañana y regresaba a altas horas de la noche a casa, una noche fue asaltado por unos tipos que lo esperaban en un callejón, cuando los tipos lo vieron acercarse inmediatamente lo interceptaron y le dijeron “¡vaya, hasta que vienes solo! Llevamos varios días siguiéndote y siempre sales de tu casa con dos tipos muy altos a cada lado pero por fin hoy has salido solo”, le quitaron todo su dinero y se marcharon. El varón recordó que por la mañana con las prisas no había realizado shajarit y en ese momento comprendió que todos los días al salir de casa El Eterno enviaba a sus malajim que guardaran sus caminos y su vida”

Y como éste existen muchos relatos más que podrían mostrarnos la importancia de cumplir con las ordenanzas que nos da El Eterno.

Debemos hacer la tefilá adecuadamente, todos los días, con la alegría de saber que pronto nos encontraremos con El Eterno de Israel, entregándole todo nuestro amor, pidiéndole que nos abrace y nos permita sentir su gloria. Es nuestra obligación, cuando estamos en la sinagoga, poner atención en shajarit, minjá; no estar platicando, no estar jugando, no estarnos durmiendo ya que con esto podríamos hacer jilul Hashem (J.V.S).

Días antes de escribir esto, le pedía a El Eterno que me mostrara lo que deseaba que aprendiera de esta porción de las Kitvei Hakodesh y me hizo sentir esto, que es muy importante que nosotros como judíos no escatimemos en el tiempo que pasamos con El Eterno, que es muy importante cumplir con la tefilá que como Rab Mijael nos enseño forma parte de nuestro estilo de vida, pero no repetirlo mecánicamente sino sentirlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas nuestras fuerzas ya que solo de esta forma lograremos impactar nuestro entorno y de esta forma ser Or hagoyim-Luz a las naciones-. Solo de esta forma lograremos ser un pueblo unido, orando en todo momento en la lashon hakodesh- lengua santa-, el hebreo, y guardando Torah sólo de esta forma (no encuentro otra mas) apresuraremos la llegada de nuestro amado Mashíaj.

Hay una historia que me gusta mucho y que deseo compartirles, ya que está relacionada con la Tefilá: “Había un judío que no conocía muy bien el hebreo, entonces el comenzó a hacer su petición espontánea con las únicas letras que conocía que eran el alefato. Las recitó una y otra vez (pero no mecánicamente, sino con todo su alma y cuerpo). La persona que se encontraba a su lado pregunto “que estas haciendo?” Y el hombre le respondió “Hakadosh Baruj Hu, conoce lo que esta en mi corazón, yo le daré las letras, él puede formar las palabras”

¡Qué impresionante, rabotai! Con cuánto amor oraba este varón, que aun cuando no hablaba lashon hakodesh, con todo su amor, con toda su alma, con todas sus fuerzas clamó al Eloh-m de Israel, y estoy seguro que fue escuchado pues dice Rav Ajhá que un am Haáretz que por error se equivocara en la Tefilá, sobre esa persona dice el Santo Bendito Es él: Vedilugó alay ahabá-su salteo-  (es decir, en este caso, su equivocación en la pronunciación) es para mí amor”, pues el rezo en sí, lo dirigió de corazón”. Y este era un varón judío.

Yo siento, que así debemos ser: llegar a la sinagoga, y desde las nigunim comprometernos  con El Eterno y pedirle que El y solo El haga su voluntad en nuestras vidas para que de esta forma podamos llevar una vida satisfecha y sobre todo feliz, atados a sus palabras, por amor.

Tal vez algunas personas en la sinagoga o afuera (no digo que aquí), no sientan al menos la débil necesidad por la tefilá. Quizá solo hagan tefilá por rutina, cuando se acuerdan o en los momentos de desesperación y necesidad, pero eso nunca nos llevará a tener una comunicación directa con nuestro Padre, abriremos las manos y clamaremos pero El Eterno que conoce nuestro corazón sabrá que no somos auténticos desaprovechando con esto la oportunidad de que El tenga misericordia de nosotros y de que cumpla nuestras peticiones o de que pronto venga Mashíaj. Si nuestros padres terrenales nos conocen y saben cuándo estamos siendo sinceros o cuando mentimos cuanto más El, que es el creador de los cielos y  la tierra y de todo lo que existe aquí.

Conclusion

Hace un tiempo, le platicaba a mis padres que me sentía muy contento siendo judío, no solo porque tengo grandes amigos a los que aprecio mucho; sino porque encontramos un lugar en el que nos aman, nos respetan, nos cuidan, donde aprendemos más acerca del Eterno, donde reforzamos nuestra identidad judía; porque ahora tengo un estilo de vida, pero sobre todo porque encontré a mi padre: al Eloh-m de Israel, mi Eloh-m.

Preguntan nuestros jajamin “¿Por qué se compara el pueblo de Israel con un gusano?” En el midrash Tenjumá – Beshalaj 9 dice: “Del mismo modo en que el gusano se defiende con la boca, así también la fuerza de Israel está en su boca (la Tefilá )”

Que El Eterno nos de la sabiduría y fortaleza para vivir como verdaderos judíos, no solamente portando kipá, talit, tzit tziot, sino cumpliendo con las ordenanzas que nos ha dado nuestro Amado Padre.

¡Shabat Shalom!

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