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Tiempo de Divinidad

Termina el sol y comienza la luna
Nitzavim nos relata como Mosheh convoca a nuestro pueblo
Al cual asiste de manera absoluta.
Los tiempos de guerra toman reposo momentáneo
Los de gloria están impregnados en la historia.
El pueblo espera, todos de pie
Solo quedan aquellos que la muerte no los visitó en los últimos cuarenta años
Esa muerte que se llevó la duda, la dureza y la incredulidad
Todos están, firmes, esperando la llegada de su líder.

El silencio estrena un nuevo tono, el cual anuncia que llega
Se deja ver poco a poco su rostro
El cual carga honor de los cielos
Un esplendor suave, penetrante lo enmarca
Su belleza no tiene que ver con lo rasgos
Ni las simetrías perfectas, ¡No! Esa belleza no
Tiene que ver con la belleza de los rasgos y simetrías celestiales
Toda mirada coincide en ese rostro
¡Nada existe! Solo ese rostro
El cual motiva a sentirse fuerte, seguro, digno
Logran ver su mirar, una mezcla de águila y siervo
Profunda, segura, serena
La cual el tiempo no logró marchitar.

El silencio sigue estrenando el tono que hace engrandecer ese momento
Tono que envuelve el andar del viento, transformándolo en el camino de Mosheh
Poco a poco su figura se va a completando
Queda de frente a todos nosotros
Es un incomparable momento
Toda su figura parece un sol
Que acaricia, no da calor, da sensación de estar suspendido
Tanto tiempo anduvo entre nosotros
Que en su andar no pusimos atención
Ese andar tan parecido a los malajim.

Su presencia empieza a ocupar el tiempo terrestre para hablar
Se escucha tan claro que pareciera que me lo dice al oído
No importa que tan lejos esté
Solo escucho esa voz que llega hasta lo más profundo de mis generaciones
Sus consejos, sus instrucciones nacen de la Torah, nunca se cansó de repetirlas
Su voz en esta ocasión tiene un dejo diferente, existe una intensión de despedirse
Un dolor en mi interior intenta avisar que nunca más volveré a verlo
Pero no logro ver en su rostro alguna preocupación
Su voz segura, con total excelencia
Pareciera ese momento como el último que ojos humanos lo vieran
Miro a mi alrededor, veo a todo el pueblo como uno solo
Un solo hombre, un solo respirar, un solo latir, un pensamiento
Pareciera todo ese sonido como una melodía
Que envuelve, que acompaña al Shema’ Israel
Uno que sale, no de la boca
Sale de la unión, del ejad
Himno que da aliento, que fortalece.

Pareciera que preparamos a todo judío en el futuro a soportar
A resistir el dolor de nuestras desobediencias
Para tener fuerzas y para retornar
Para ignorar el dolor
Para llorar sin perder la esperanza
Para luchar aun sin fuerzas
A vivir del recuerdo de la abundancia
A vivir lejos de aquí, de la tierra que tanto soñamos
A suspirar una y otra vez por volver.

Un Shema’ que nos acompañará en las buenas y en las malas
¡Si! Ahí esta el pueblo como uno, firmes
Más por la misericordia del Creador, que por nuestros esfuerzos
Por esa misericordia es que tenemos esta calidad de vida
Ella nos dio el amparo, ella nos vistió de honra para estar hoy aquí.

Hoy estamos frente a la realidad,
Conscientes de que estamos en la puerta del éxito
Nos hemos convertido en un digno soldado
Con piernas y brazos de hombre en plenitud
Con la mente de un anciano tzadik
De un corazón de príncipe
Lleno de creatividad de gran artesano
También tiene la pureza de los niños
Tiene la necesidad del Eterno de las mujeres
Tiene el compromiso del hombre del campo
Tiene la lealtad del trabajador
Ahí están, Mosheh y el pueblo, tal para cual
Mirándose con reconocimiento.

Ese era el último andar de Mosheh en la tierra
Toda su grandeza dejara de ser física
Todo su esplendor es llevado por el Poderoso en batalla
Toda esa gloria es simplemente un obsequio del Rey del universo
Él permitió que el sol anduviera en la tierra
Mosheh nos regala una reflexión grandiosa
“El poder y la gloria pertenece al Elohim vivo”.

¡Cuántas cosas nos enseñó!, ¡Cuánto nos defendió!
¡Cuántas veces intervino para que no nos destruyera del todo!
¡Cuántas veces se paró en la brecha para rogar por nosotros!
¡Cuánto nos amó!
Mosheh fue en realidad la misericordia del Elohim vivo pisando tierra
¡Mosheh se vistió de Mashiaj!
Fue nuestro profeta, nuestro Rab, nuestro líder, nuestro padre.

Termina la convocación, veo su espalda, termina el sol y empieza la luna
Presagio del comienzo de grandes y difíciles batallas
De éxito y derrota, de lloro y risas
De soledad, oscuridad, de levantar nuestro rostro ante la adversidad
De ver la luz, de teshubah, de redención, de gloria, de reinado.
Mi carne tiembla, pero debo de andar, debe de aguantar, debo de terminar
Debo de hacer lo que me toca, cumplir, ser judío.

Shabat shalom!

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Sobre Roé Yoel Martinez

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